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“Una sabiduría más fundamentada en vernos a nosotros mismos en lugar de en cómo tienen que vernos los demás” Después de leer hace nada esta frase, recordé… Y de ese recuerdo nace esta historia…

Me  la contaba mi abuelo; desconozco su origen… pero pienso que nos vendrá bien tenerla a mano… Cuántas veces nos habremos visto en situaciones parecidas y habremos reaccionado como ellos lo hicieron…

Trata esta historia, de un abuelo, su nieto y su burro, regresaban de la dehesa, de alimentar al ganado… el abuelo iba sentado a lomos del burro, mientras el nieto los acompañaba a pie. Al pasar estos por el primer pueblo, escucharon cómo una señora le decía a otra…“Mira esos dos; el abuelo a lomos del burro mientras el pobre niño tiene que ir caminando… ¡¡¡vergüenza tendría que darle!!! ¡Vaya abuelo!” Al escuchar el comentario, decidieron, antes de atravesar el siguiente pueblo, cambiar sus puestos; Así que esta vez, el niño iría sobre el burro y el abuelo lo haría a pie junto a ellos…Y así emprendieron la marcha…

No habían alcanzado el segundo pueblo, cuando en su camino se cruzan con un peregrino, que al verlos no puede evitar comentar la estampa. “Lo que hay que ver, que triste que un niño tan joven haga caminar a su anciano abuelo mientras él disfruta de las vistas a lomos del burro.” El abuelo escucha el comentario del peregrino, y decide, así las cosas, sentarse junto a su nieto a lomos del burro” Y  prosiguen su camino…

A punto estaban de cruzar el pueblo, cuando se encuentran a puertas de este a un cura; este les hace detenerse y les pregunta con un tono acusatorio… “¿No les da vergüenza?, ¡pobre animal!, hay que ser vago y cruel para hacer algo así… Ahí, bien cómodos sentados mientras el burro no puede con su alma.” El abuelo y el nieto, ante la acusación del cura, se apresuran a bajar del animal y continúan el camino los dos a pie junto al burro, y así entran en el pueblo…

Una vez a la altura de la plaza Mayor se percatan de que un grupo de personas les señalan mientras se ríen, y cuál es su sorpresa cuando descubren que el motivo de las carcajadas son ellos.”¡¡¡Mirad a esos dos!!! No se puede ser más tonto, pues van los dos caminando teniendo a un burro… Y el burro tan campante”

¿La moraleja? Mejor hacer en esta vida lo que uno crea correcto, porque si escuchamos a los demás e intentamos agradar a todo el mundo… puede que un día acabemos, sin darnos cuenta, con el burro a cuestas…

 

 

 

 

2 Comments

  1. Esto es de “El conde Lucanor”, del infante don Juan Manuel, Edad Media castellana. Siempre me ha gustado este cuento, lo mismo que el del viejo que comía altramuces, sea lo que sea eso…

    Besos

    • …Ahora que me lo dices… recuerdo que me lo habías dicho ya… Sonrío!!!! Gracias, amigo!!
      Besos!!


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